DE TODO COMO EN BOTICA

Silvia Ojanguren

Memorioso hallazgo

Hay buenas noticias que no se pueden olvidar, como que existe un fármaco que ha demostrado un efecto protector contra el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Científicos franceses demostraron que la ingesta de 240 mg de extracto de Ginkgo biloba EGb 761 diariamente por un periodo de cuatro años puede disminuir el riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer al menos en un 47%. “Los resultados del estudio GuideAge son notables” –comentó Michael Habs, director del Willmar Schwabe GmbH & Co. KG en Karlsruhe, Alemania; productores de EGb 761 (Tebonin). «Es la primera vez que se ha demostrado un efecto protector contra la enfermedad de Alzheimer en una terapia. Los múltiples efectos del extracto de la planta parecen influir positivamente en los complejos procesos de desarrollo de la demencia».

El estudio GuidAge es una investigación a gran escala, en la cual 2,854 personas con problemas de memoria fueron seleccionadas aleatoriamente para recibir 240 mg al día del extracto de Ginkgo biloba EGb761® o un placebo, por un periodo de cinco años. Los pacientes estudiados tomaron el medicamento durante al menos 4 años, de estos 29 de 966 (3,0%) quienes recibieron placebo, desarrollaron la enfermedad de Alzheimer, en contraste, sólo 15 de 947 (1,6%) tratados con EGb 761® presentaron el padecimiento (p = 0,03). El resultado de este análisis de prospectiva previsto muestra que el extracto de Ginkgo biloba EGb761® desarrollado por la Farmacéutica del Dr. Willmar Schwabe, puede reducir el riesgo de demencia en un 47%.

Los niños imitan

Los niños tienen un mal comportamiento si sus padres se enojan con facilidad y reaccionan de forma desproporcionada a la conducta de sus hijos. «La capacidad de los padres de regularse a sí mismos, y permanecer firmes, confiados y no reaccionar de forma exagerada es clave para ayudar a sus hijos a modificar su conducta», aseguró Shannon Lipscomb, autora del estudio, profesora asistente de ciencias del desarrollo humano y de la familia de la Universidad Estatal de Oregón. «Como padre, uno da el ejemplo con las propias emociones y reacciones».

Según una nota aparecida en el Press Club Pfizer Los investigadores observaron la conducta de niños adoptados a los 9, 18 y 27 meses de edad y de sus padres adoptivos en 361 familias. También analizaron los datos genéticos de los niños y de sus padres biológicos. El estudio encontró que los padres adoptivos que tendían a reaccionar de forma exagerada se enojaban mucho cuando los niños cometían errores o ponían a prueba los límites. Los niños de esos padres se comportaban mal y hacían más berrinches de lo que era normal para su edad.
De acuerdo a los investigadores, los resultados, ayudan a comprender la compleja relación entre la genética y el ambiente en el hogar. El estudio aparece en la última edición de la revista Development and Psychopathology.

Naturalmente dulce

La planta de estevia ha sido utilizada durante siglos por indígenas sudamericanos como un inigualable endulzante natural. Emparentada con hierbas como la camomila, el crisantemo, la lechuga, el girasol y la endivia, sus hojas –una vez procesada- son 200 veces más dulces que el azúcar. Esto significa que basta una mínima cantidad para obtener todo el dulzor de este ingrediente, pero sin sus calorías. La estevia, en efecto, es un edulcorante no calórico de origen totalmente natural: una vez que la planta alcanza su nivel máximo de maduración, sus hojas se recogen y secan. Concluida esta etapa, se sumergen en agua para destilar su esencia y pasar por un proceso final de purificación. El resultado final es un endulzante de gran pureza y sin calorías que, entre otras ventajas, permite controlar y mantener un peso saludable, sin que ello implique sacrificar el sabor dulce de la dieta.

Es una sustancia totalmente segura que cualquiera puede consumir sin riesgo alguno, incluidos niños y ancianos. Como fue el caso de otros edulcorantes similares –aspartame, acesulfame o sucralosa, por ejemplo-, la estevia ha sido sometida a un sinfín de pruebas y análisis para determinar su inocuidad y, tras haber cumplido con todos los estándares de calidad, hoy por hoy goza de la aprobación de organismos nacionales e internacionales como un producto seguro. Así lo avalan la Organización Mundial de la Salud y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, lo mismo que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y, en México, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), la cual aprobó su uso y comercialización en el año de 2008.

Prevención clave

La programación de los embarazos es un asunto vital y hay que saber cómo andan las cosas en México. El Consejo Nacional de Población (CONAPO) 2011, con base en la ENADID (Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica), dice que en 2009 sólo 20% de las mujeres en edad fértil (de 25 a 34 años) utilizó algún método anticonceptivo en su primera relación sexual. El laboratorio MSD y su división de Salud Femenina, preocupados ante esta cifra, lanzaron una campaña nacional denominada “YO-OK”; la cual busca dar a conocer los diversos métodos anticonceptivos que existen; desde los más viejos como la píldora, hasta los más modernos como el anillo. Según datos de la CONAPO, en 2010 México alcanzó 112.3 millones de mexicanos, de los cuales el 51.2% eran mujeres. A nivel nacional hubo un poco más de 31.1 millones de mujeres en edad fértil (MEF), que representaban el 54.1% de la población femenina total.
El 52.9% de esta población femenina se clasificó como sexualmente activa y un 23.2% sexualmente inactiva (aunque ya hayan tenido un encuentro sexual); lo cual nos indica que casi un 76.1% estarían expuestas a un embarazo1. De acuerdo con los datos de la ENADID, 2009, el 40.6% de las mujeres adolescentes refirieron un embarazo no planeado o no deseado, seguido por las jóvenes con 32.7%, lo cual refleja la necesidad de la anticoncepción1.