Antonio Ávila

Una historia real es la de Juana de Arco, quien cuando tenía 17 años decidió cambiar el destino de su país, Francia, en una narrativa del gran escritor Mark Twain.
Editada por Lectorum, la novela cuenta que guiada por visiones misteriosas y una fe inquebrantable, Juana dejó su pueblo para liderar ejércitos, desafiar poderosos reyes y convertirse en una leyenda.
Mark Twain, conocido por su ingenio y profundidad, narra a través de los ojos del escudero Luis de Conte, el amigo más cercano de Juana, la vida de una de las figuras más valientes y sorprendentes de todos los tiempos.
Es una historia de coraje, ideales y determinación, que nos muestra cómo una joven puede convertirse en símbolo de esperanza para toda una nación.
Juana de Arco no es sólo una historia, es un grito de esperanza, una inspiración para todos los que creen en lo imposible.
Juana de Arco (conocida en francés como Jeanne d’Arc y apodada la Doncella de Orleans) fue una joven campesina que, guiada por visiones místicas, se convirtió en una heroína nacional y militar de Francia durante la última fase de la Guerra de los Cien Años.

Su intervención fue decisiva para la coronación de Carlos VII y el resurgimiento del sentimiento nacional francés frente al dominio inglés.
Juana llegó a Orleans portando un estandarte blanco con la imagen de Dios y los nombres de «Jesús María».
Su presencia infundió un fervor religioso y una moral renovada en las tropas francesas. En nueve días de combate, el ejército rompió el asedio inglés que llevaba meses asfixiando la ciudad, una victoria considerada un milagro por sus contemporáneos.
Su trayectoria pública fue breve, apenas más de dos años, pero cambió el rumbo de la historia europea.
A los trece años, Juana comenzó a experimentar visiones y a escuchar voces en el jardín de su padre. Identificó estas entidades como San Miguel Arcángel, Santa Catalina de Alejandría y Santa Margarita de Antioquía.

Las voces le encomendaron una misión divina: levantar el asedio inglés sobre Orleans y llevar al delfín (el príncipe heredero Carlos) a Reims para ser coronado rey.
La Coronación en Reims
Abriendo paso a través de territorio enemigo tras la victoria en la batalla de Patay, Juana escoltó al delfín hasta la Catedral de Reims. Carlos VII fue ungido y coronado legítimamente como rey de Francia, cumpliendo la parte central de la misión que Juana afirmaba haber recibido del cielo.
Esto legitimó su autoridad frente a las pretensiones del rey de Inglaterra.