Día de la Candelaria, hay que comer tamales

Vida Idea Segura

Los mexicanos comen tamales todo el año, pero sin duda la fecha que mejor saben es el Día de la Candelaria, cuando quien sacó el Niño en la Rosca de Reyes pagas la tamaliza el 2 de febrero.

La ocasión reúne a familias y amigos para deleitarse con unos tamales, ya sea de verde, mole, dulce o gourmet, en hoja de maíz o de plátano. La cosa es saborearlos…

Día de la Candelaria

El 2 de febrero México “come tamales”, se paga la deuda de la rosca, se trata de cumplir, invitar, escoger y pertenecer.

El tamal en la Candelaria revela lo que te gusta y cómo celebras.

Si pides el clásico de salsa verde que “no falla”, si te vas por lo regional del oaxaqueño, si lo vuelves dulce o si te entregas a lo intenso del mole… o a las variantes gourmet.

Salvador Ramos, chef corporativo de Lyncott, señala que los ingredientes enriquecen un platillo y fortalecen el vínculo entre generaciones porque la cocina es un espacio de encuentro y memoria.

Es una forma de transmitir costumbres, afectos y maneras de entender la mesa.

La logística emocional de la Candelaria

La rosca marca a “los elegidos”, pero lo importante no es el castigo, es el pacto.

El que paga quiere que todo salga perfecto: encarga temprano, pregunta sabores y cantidades. Hay quien opina, aunque no pague.

También quien llega con “lo que encontró”. Está el que elige su tamal sin dar pie a negociaciones. En ese intercambio, aparentemente trivial, se negocian gustos y afectos.

En México, el maíz no es solo un ingrediente: es cultura que atraviesa la alimentación.

Se calcula un consumo diario de alimentos derivados del maíz en torno a medio kilo por persona, en promedio, cifra que ayuda a entender por qué el tamal no es un antojo ocasional, sino un símbolo.

Para olvidarse del hambre

Si bien el valor nutrimental del tamal varía según su tamaño e ingredientes, coinciden en que un tamal puede contener entre 100 y más de 400 calorías.

Aporta carbohidratos de la masa, proteínas cuando incluye carne o pollo y grasas de la manteca, además de fibra, vitaminas y minerales como potasio y hierro.

Es un alimento energético que conviene disfrutar con moderación.

De hoja maíz u hoja de plátano

El tamal en hoja de maíz es la tradición de todos los días convertida en rito. Es la elección de quien quiere el tamal reconocible, el que huele a casa.

Verde, rajas, dulce: el universo clásico. Es el tamal en su expresión más pura.

En el de hoja de plátano mejor conocido como oaxaqueño, el aroma se vuelve más envolvente, la masa más húmeda, el bocado más “serio”.

Es para quien busca intensidad y no le da miedo el mole, el plátano macho, los sabores más complejos.

Elegir entre hoja de maíz y hoja de plátano no es una preferencia menor: es optar por una tradición que se remite a lo ancestral, frente a un viaje del paladar a tradiciones regionales que han impactado a todo el país.

Pueblo de maíz

México tiene 64 tipos de maíz, de los cuales 59 se consideran nativos. Es decir que, detrás de un tamal hay decenas de historias agrícolas y regionales ocurriendo a la vez.

Tamalómetro “dice de ti”

•            Verde: eres de paz social; quieres que a todos les guste y que la mesa fluya.

•            Rojo: te gustan las decisiones firmes; prefieres carácter a neutralidad.

•            Rajas: buscas confort y equilibrio; el placer está en lo cremoso y lo salado, sin exagerar.

•            Mole: te gustan los sabores profundos; eres de antojo con sobremesa, de bocado que se queda.

•            Dulce: eres ritualero; para ti la celebración necesita final, no solo “comida”.

•            El gourmet: celebras la reinvención; te gusta contar la historia de lo que comes.

El 2 de febrero es en realidad un momento de identidad compartida. Un día en que todo el país se reconoce en hojas, en masa y en esa pregunta inevitable que se repite año con año: ¿de qué van a ser los tamales?