ENERGÍA ELECTROMAGNÉTICA SALUDABLE

Sofía Romero

Las investigaciones en el campo de la salud son de importancia vital, como la que realizan desde hace más de cuatro años científicos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), cuya meta es desarrollar una terapia alternativa o complementaria de ondas electromagnéticas de baja frecuencia controladas para prevenir o combatir el cáncer hepático en etapas tempranas.

Hasta el momento, en resultados de laboratorio, se ha logrado reducir 50% el número y tamaño de las lesiones preneoplásicas, que son parte inicial del desarrollo del cáncer, informó Mónica Jiménez García, estudiante de doctorado del Cinvestav y quien es asesorada por los investigadores Saúl Villa Treviño, del Departamento de Biología Celular y Juan José Godina Nava, del Departamento de Física.



Una ventaja de este método sería que no se daña a las células sanas, a diferencia de lo que ocurre con las radioterapias, que matan tanto a las células malas como a las sanas, porque emplean energía muy alta.

El uso de ondas electromagnéticas de baja frecuencia no perjudica a las células sanas, pero sí es capaz de modificar a las células dañadas, explica.

La especialista en Física Médica señala que el campo electromagnético, ya sea  natural o artificial, es algo con lo que convivimos diariamente, aunque no lo veamos, por ello es complejo de entender su efecto sobre los organismos.

Esta energía está en todos lados, la natural la encontramos en las tormentas eléctricas, la radiación solar, la luz visible, en el campo magnético de la Tierra etc.; la artificial, es decir, creada por el hombre, es la que se genera por el uso de la energía eléctrica en nuestros hogares, los celulares o las computadoras.

“En este caso, el que nosotros aplicamos durante cierto tiempo fue la adecuado para reducir a la mitad la formación de lesiones preneoplásicas”, señala la investigadora.