Numerosas las mujeres que han modificado su deseo de ser madres

Rosa Méndez

El deseo de las mujeres por superarse, por desarrollarse profesionalmente y lograr estabilidad económica, ha reemplazado el proyecto de convertirse en madres. A diferencia de generaciones anteriores, que lo consideraban como una prioridad

Este cambio cultural ha incidido en la tasa de natalidad en México, por debajo de los 2.2 hijos por familia, cuenta. Alberto Kably ginecólogo obstetra y fundador del Centro Mexicano de Fertilidad.



La mayoría de las mujeres que acuden a la Centro con deseo de ser tratadas por problemas de infertilidad rebasa la edad biológica óptima, de 25 a 35 años, periodo en el cual la gestación puede realizarse con menor complejidad y mayor seguridad.

Las probabilidades de tener un embarazo saludable a mayor edad se reducen, pues conllevan riesgos como aborto, problemas durante el embarazo y alteraciones genéticas y/o cromosómicas.

“La percepción de la fertilidad en la mujer mexicana se ha modificado teniéndose la idea de que ésta no cambia con la edad ni con los hábitos sociales (desórdenes alimenticios, tabaquismo, adicciones, etc)…

“Las nuevas tendencias en la búsqueda por mantener un peso ideal sacrificando la alimentación, la exposición a fuertes niveles de estrés y en general, las condiciones propias del nuevo estilo de vida, afectan la salud reproductiva de las mexicanas”, afirma el doctor. Kably.

Raíz del mal

La infertilidad es un problema que afecta a hombres y mujeres, escena en la existe mayor atención sobre los factores que la provocan en la mujer.

A escala mundial se estima que entre 50 y 80 millones de personas experimentan infertilidad y que hasta 12% de las parejas tienen problemas de fertilidad en algún momento de su vida reproductiva, esto significa no logran conseguir un embarazo, luego de mantener por lo menos 12 meses de relaciones sexuales sin protección anticonceptiva.

En México, los desórdenes de ovulación, son la principal causa de esta condición, siendo entre ellos el factor endocrino–ovárico el más frecuente (35%), en el cual, el síndrome de ovario poliquístico es la alteración más común (43%), seguida del factor tuboperitoneal, o afección de las trompas de falopio (28%).

Buenas nuevas

Alberto Kably asegura que “la hiperestimulación ovárica controlada con medicamentos, inseminación artificial, fertilización in vitro y transferencia de embriones son algunos de los métodos de reproducción asistida más confiables que existen para lograr un embarazo saludable”.

El avance tecnológico en reproducción asistida permite a las mujeres decidir el momento oportuno para convertirse en madres.