Más allá de despertarse, lo bueno del café

Silvia Ojanguren

El 85% de los mexicanos dicen que toman café y sin incontables las personas ligan a esta bebida con la felicidad, energía, motivación o simplemente gusto por sus efectos neuropsicológicos que dispara la cafeína.

Ariana Fuentes Valenzuela, coordinadora de la maestría en de Neuropsicología en CETYS (Tijuana) explica que el café contiene químicos, entre ellos la cafeína y “es la razón por la cual nos vemos influenciados por la bebida”.

Más allá del sueño

Al beberlo, actúa en los receptores de adenosina, la cual influye en el sueño. Un efecto de la cafeína es que produce una sensación estimulante que tanto caracteriza a la bebida popular.

Bloquea receptores inhibidores en el cerebro y crea un efecto dominó, porque eleva los niveles de sustancias como la dopamina, serotonina, glutamato, responsables de hacernos sentir motivados y con mayor energía.

Nada es bueno en exceso

La dependencia al café a largo plazo o en abuso puede alterar el funcionamiento óptimo del cerebro, comenzando por personas que lo toman demás y a las que ya no los despierta.

Hay gente que no puede beberlo, asegura que le quita el sueño o la pone muy nerviosa. Los excesos hacen que no pueda dormir o depender de la bebida para recuperar energía.

Buenas noticias

  • En promedio, es sano tomar hasta 3 tazas de café al día (importante ver que no afecte ciertos padecimientos). 
  • Ayuda a las personas mayores de 50 años porque previene el deterioro cognitivo.
  • Aporta alrededor 66% de la ingesta total de antioxidantes mínimo recomendada.
  • Mejora la esperanza de vida y hace menos propensas a las personas de sufrir enfermedades cardiovasculares.

¿Cómo se toma el café en las distintas regiones del país?

En el norte de México, 57% de las tazas que se preparan son de café soluble; 72% son preparadas con leche, la mayor proporción del país.

Al 80% de las personas les gusta endulzarlo, ya sea con azúcar regular, algún sustituto o stevia.

Un dulce cafecito

En la región del Pacífico, prefieren el café soluble en mayor proporción que el resto del país. El 63% de las tazas son americanas con leche y 83% van endulzadas, lo cual es ligeramente superior al promedio nacional.

Acompañar el café con pan dulce es la costumbre de quienes viven en el centro del país. Aquí el favorito es el americano, que se bebe en un 79%.

Un dato curioso: en esta región la gente agrega menos leche a sus tazas, sólo  45%.

En el Área Metropolitana y el Valle de México existe un gusto variado, es donde más se toman capuchinos y lattes.

Aunque en 70% de las ocasiones se bebe americano. Asimismo, es el lugar que más blanquea su café con leches vegetales y 42% de las personas utiliza crema en polvo.

Decisión dividida en el Bajío

A los habitantes de esta región les gusta el café americano, principalmente; la mitad de ellos le añaden leche, el resto lo prefiere negro. Además, es la zona del país donde se consume una mayor proporción de espressos.

En el sur es donde menos blanquean sus tazas, 57% toma café americano negro. Es el área que más gusta de endulzarlo con azúcar regular.

En esta zona prefieren el café descafeinado y el café frío en mayor medida que en el resto del país.