
Silvia Ojanguren
A ciencia cierta no se sabe ni dónde ni cuándo apareció el primer delantal, pero es cierto que el mandil está asociado a muchos oficios y es una prenda que protege de muchas maneras a quien lo emplea.
Cierto es que se lo ponen molineros, campesinos y peluqueros, pero en ciertas cosas culturales o religiosas también lo lucen sacerdotes o líderes francmasones.
Hay que decir que el delantal o mandil brinda una protección externa y cubre principalmente el frente del cuerpo. Puede utilizarse por razones higiénicas o para proteger la ropa contra el desgaste.
Su nombre tiene raíz latina: de-in-ante (de enfrente a).
Datos históricos
Aparece en la escena cotidiana hacía el año 1200, hay documentos que los muestran cubriendo y protegiendo cuerpos de artesanos y cocineros, mientras que en la silueta femenina se ve un siglo después.
El delantal era obligado para las mujeres del siglo XX desde la escuela primaria, incluso lo llevaban niños. Era común en enfermeras, educadoras, trabajadoras domésticas, cocineras, recamareras y mucamas.
Los enfermeros, cocineros y camareros son de los trabajadores que utilizan delantales.

En tierras mexicanas data de hace siglos, se le conocía popularmente como tilma.
En el diccionario de aztequismos aparece la palabra tilmatli (manta rala), dependiendo de la fibra de su fabricación, igualmente se le llamaba ayatl o ayate.
Se le relacionaba con tareas de la cocina, que era uno de los elementos culturales preponderantes. Y lo llegaban a lucir los tlachiqueros (pulqueros).
Detalles literarios
En su libro sobre la historia de los delantales de cocina Aprons, a celebration, la norteamericana Joyce Cheney ilustra el tema con dichos populares:
De la cocina al altar
“Una mujer que quema su delantal, está muy próxima a casarse” o “para conquistar a un hombre, debe secar las manos en tu delantal de cocina”.
Antes el delantal vestía del cuello a la rodilla, tenía bolsos amplios, donde podían poner llaves, monedas, mamila del hijo, pañuelo, tijeras y otras tantas cosas necesarias para las tareas de un hogar.
La moda llegó hasta la cocina y le dio toque al mandil. Los delantales se fueron personalizando, y adquirieron elementos estéticos y funcionales.
Ahora hay tiendas especializadas en delantales, incluso existen boutiques para chefs.

Diversos tipos
-Largo con peto y bolsillo, que se ajusta cómodamente al cuello y se usa en pastelerías, supermercados…
-Mandil, que se ajusta al cuello y que dispone de tres bolsillos: uno en la zona del pecho y otros dos en los bajos de los laterales.
-Delantal largo sin bolsillo, que se abrocha en torno a la cintura y que ofrece una enorme libertad de movimiento.
-Delantal corto con bolsillo, que es muy utilizado por los camareros.
Materiales resistentes y protectores
Hay mandiles en los que se emplea PVC, son impermeables, los hay de poliéster, que no se arruga, y por otro lado, se usa algodón, sinónimo de limpieza y que se limpia con facilidad además de no provocar ningún tipo de reacción en la piel de quien lo lleva.
Red Kap, marca líder en la confección y distribución de ropa laboral, llegó al mercado mexicano con un amplio catálogo de prendas que incluye una línea especializada para cocina en el que destacan filipinas, camisolas y delantales.
“Comprendemos las necesidades de los trabajadores y es por eso que nuestra gama de artículos combina tecnología, comodidad y seguridad para respaldarlos en sus arduas jornadas laborales”, dice John Cruser Vicepresidente de Red Kap.