Antonio Ávila
Un sistema de oxigenación inventado por los Saúl Santillán y Serafín Castañeda científicos de la Facultad de Ingeniería de la UNAM es capaz de salvar vida, ya que suministra aire a los pacientes en terapia intensiva en la forma y momento que lo necesitan.
El ventilador brinda oxigeno a pacientes que no pueden respirar por sí solos y que necesitan controlar la presión, el volumen, la temperatura y, sobre todo, la concentración de oxígeno.
“A diferencia de los convencionales, que requieren que el médico o un técnico especializado elija el modo, el nuestro lo selecciona automáticamente, y de acuerdo a las condiciones fisiológicas del paciente, por presión, volumen o flujo”, explicó Castañeda, profesor del Departamento de Ingeniería Mecatrónica de la Facultad de Ingeniería.
Una ventaja más es que puede ser controlado y monitoreado en forma remota a través de una red de telecomunicaciones, lo que no ofrece ningún otro aparato en el mercado mundial.
Como una computadora
El ventilador electromecánico emplea algoritmos de control basados en inteligencia artificial e información previamente introducida para seleccionar la mejor opción.
Tiene entradas para aire y oxígeno, conectadas a un área donde éstos se mezclan, y un sistema de control y una servoválvula, a través de la cual los inyecta a una condición de presión y volumen controlados. Cuenta, además, con sensores para la operación y con una interfaz gráfica que sirve al médico para determinar su comportamiento.
“En el prototipo montamos un display para que parezca una computadora. En cuanto a los componentes, somos muy genéricos porque damos inicio al proceso de protección industrial”, cuenta Santillán, jefe del Centro de Alta Tecnología de la FI, campus Juriquilla, y experto en computación evolutiva y diseño de producto.
“En efecto, nuestro ventilador es competitivo, y su costo de producción y venta puede ser inferior al de uno convencional (entre 20 mil y 30 mil dólares)”, añadió.