Apuntes de Vid Idea Segura
Muchas niñas ya no quieren jugar a las princesas de los cuentos infantiles ni a la «comidita», mientras que vez, los niños van al cine a ver películas donde hay heroínas y no héroes. Todo en un mundo en que las pequeñas juegan futbol y ellos acuden a clases de jazz, cuenta Claudia Sotelo Arias, directora del Centro de Especialización de Estudios Psicológicos en la Infancia (CEEPI).
Aunque no en todos los casos, explica, los roles en las preferencias de los juegos y juguetes están desapareciendo:
«Los niños son lo que ven de los adultos. Si una mamá es una ejecutiva de una empresa, es normal que su hija juegue a que es la jefa de una corporación ficticia. O si un niño ve lavar los platos a su papá, él mismo comenzará a ayudarlo a realizar esas tareas hogareñas. Sucede con mucha mayor frecuencia en núcleos urbanos, en las clases medias de nuestro país. Y es que vivimos en una sociedad donde los roles de trabajo y del hogar están desapareciendo y los niños no son la excepción».
CEEPI ha detectado que estas conductas se refuerzan por las películas, las series de televisión, anuncios comerciales, contenidos en internet e incluso los videojuegos:
«Aunque sigue existiendo una clara división entre los juguetes de niños y niñas en centros comerciales, si nos fijamos bien, observaremos como muchos poseen características masculinas y femeninas (por ejemplo el patín del diablo, ahora scooter). Esto es benéfico porque los niños se vuelven más tolerantes y evitan la misoginia tan característica de los juegos de otras generaciones», explica la psicóloga Vanesa Echandi Delgado, coordinadora general de CEEPI.
En sí mismo, el cambio de preferencias en cuanto al juego, no implica ningún aspecto negativo, desde el punto de vista de la salud mental. El problema proviene cuando los padres o la familia vierten juicios negativos a los niños o nos los dejan jugar a lo quieren:
«Sucede con frecuencia que una niño que le gusta el baile o si una niña practica el futbol soccer se le descalifique e incluso se le insulte. Se trata del choque de generaciones. Además de ser discriminatorio y ofensivo, repercute en la autoestima de los pequeños», manifestó Sotelo Arias.
Las especialistas de CEEPI dan a conocer una serie de recomendaciones al respecto:
No existe ningún problema desde el aspecto del desarrollo psicológico de los niños que realicen actividades de juego antes tipificadas para niños o para niñas.
Al contrario, obtiene tolerancia, se vuelve menos agresivos y aprenden a aceptar las diferencias desde niños (no como un defecto sino que cada uno tiene sus propios atributos).
Esto tiene una relación directa con el papel que juegan los padres o los familiares de los niños en la vida laboral o familiar: los niños imitan lo que ven.
Si bien es cierto que los medios de comunicación influyen en los gustos y preferencias de los niños, obedecen más a la economía del hogar. Los niños de las familias tradicionalistas aún conservan claramente la división de juegos y juguetes tal como sucedía en las generaciones que los precedieron.