Vida Idea Segura

La perfección de las carillas cerámicas dentales es muy importante porque la precisión y la estética significan la satisfacción de los pacientes.
Esa es la línea de Meraki Laboratorio Dental, un laboratorio especializado, cuenta José Atilio.
Su filosofía es que ser un buen técnico dental significaba aceptar cualquier trabajo: prótesis, restauraciones, estética… no importaba el tipo de caso.
Historia de trabajo
Recuerda que comenzó en 1998 y en el camino “entendí que la excelencia no se alcanza haciendo muchas cosas, sino haciendo muy bien aquello que realmente te apasiona”.
Entonces fundó Meraki, palabra que proviene del griego y significa hacer las cosas con amor, por eso detrás de cada carilla hay horas de análisis, diseño y precisión.
“Más que fabricar una pieza, buscamos transformar una sonrisa y, muchas veces, devolverle a una persona la confianza para sonreír nuevamente”, afirma.

Vanguardia en los materiales
José Atilio dice que trabaja con sistemas de disilicato de litio, como Amber Press de Hass, una vitrocerámica de alta resistencia que permite elaborar carillas ultrafinas de entre 0.3 y 0.5 milímetros, preservando al máximo la estructura natural del diente.
La tecnología facilita mucho el trabajo, pero nunca sustituirá el criterio, la experiencia y la sensibilidad del técnico dental.
Sobre el pasado, antes de crear Meraki Laboratorio Dental, recuerda:
“Cuando un trabajo ya está pagado, sentimos la obligación de entregarlo de inmediato y, si no sabemos administrar esa responsabilidad, terminamos descuidándonos.
“Hoy sé que ningún compromiso profesional justifica poner en riesgo el bienestar personal”.
La búsqueda de perfeccionamiento llevó a José Atilio a formarse con algunos de los principales referentes internacionales en odontología estética.
Las enseñanzas del doctor Michael Apa ampliaron mi visión sobre el diseño de sonrisa y la odontología estética.
“Fue fundamental mi formación en el Osaka Ceramic Training Center, donde tuve la oportunidad de aprender de maestros como Nondas Vlachopoulos y Beysson S. Márquez.

“Me entusiasma que actualmente OCTC tenga presencia oficial en México a través de ISMA Dental, en Torreón, Coahuila, bajo la dirección de Francisco Barajas”.
Con la experiencia llegó una nueva vocación, enseñar:
«Nunca dejamos de aprender. Dar clases no consiste únicamente en explicar una técnica. Significa compartir una forma de pensar, demostrar que la excelencia nace de la disciplina, de la práctica constante”.
Después de casi 30 años de carrera, Atilio está convencido de que la verdadera transformación profesional comienza mucho antes de entrar al laboratorio:
«Que siempre existe la posibilidad de reinventarse. No importa la etapa de la vida en la que nos encontremos ni la profesión que ejerzamos”, concluyó.