Silvia Ojanguren

Se escucha poco sobre la miastenia gravis, una enfermedad autoinmune poco frecuente que afecta la comunicación entre nervios y músculos, provocando debilidad muscular progresiva y otros problemas.
Los efectos dañinos pueden tocar negativamente la visión, el habla, la masticación y la respiración. Sus síntomas suelen confundirse con otros trastornos, lo que retrasa el diagnóstico y el tratamiento, indica Edwin Steven Vargas, especialista en enfermedades neuromusculares.
«Sabemos que las personas que viven con esta enfermedad se enfrentan a síntomas fluctuantes, que no solo complican el proceso de diagnóstico”, sino que derivan en mal control de la enfermedad, agrega

Síntomas del mal
El problema va más allá, la enfermedad afecta gravemente su calidad de vida, genera un estado de incertidumbre, con impacto emocional, social y económico significativo, afirma.
Músculos faciales y oculares: Caída de uno o ambos párpados (ptosis) y visión doble (diplopía).
Músculos bulbares: Dificultad para hablar o voz nasal (disartria), problemas para masticar y dificultad para tragar (disfagia), con riesgo de atragantamiento.
Músculos de las extremidades y el cuello: Debilidad en brazos y piernas y fatiga en el cuello para sostener la cabeza.
Músculos respiratorios: Dificultad para respirar. Cuando los músculos respiratorios se debilitan gravemente, se produce una crisis miasténica, la cual constituye una emergencia médica que requiere asistencia respiratoria hospitalaria.
Hasta 70% de los pacientes son mujeres de 20 a 40 años. En los hombres se presenta de los 50 a 70 años.
Pocos afectados, pero severos daños

La baja frecuencia y diversidad de síntomas de la miastenia gravis hacen que muchos pacientes consulten inicialmente a oftalmólogos, otorrinolaringólogos, neumólogos o rehabilitadores antes de llegar a un neurólogo, comenta Erwin Chiquete Anaya, profesor de la Clínica de Enfermedades Neuromusculares del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición.
En este escenario de salud, Johnson & Johnson anunció que COFEPRIS aprobó nipocalimab, nuevo medicamento biotecnológico para el tratamiento de la enfermedad.
Esto es clave, ya que brinda a los pacientes una nueva manera de recuperar independencia, manejar el impacto impredecible de sus síntomas y mejorar su calidad de vida.
La aprobación de este autoanticuerpo monoclonal totalmente humano se basa en los datos del estudio pivotal en curso Vivacity-MG3, que cuenta con el criterio de valoración principal más prolongado de un ensayo de registro de un bloqueador del FcRn aprobado en adultos que viven con esta enfermedad.