Silvia Ojanguren
Los chiles en nogada son de los platos más tradicionales de México y en sus orígenes tiene mayor fuerza la leyenda según la cual las monjas agustinas del convento de Santa Mónica en Puebla los prepararon por primera ocasión.
Echaron mano de productos de temporada: granada, chile poblano y nuez de Castilla y elaboraron un platillo con los colores del ejército trigarante, verde, blanco y rojo con el objetivo de celebrar la Independencia y al emperador Agustín de Iturbide.

Eso es historia y del placer de comer, hoy si hablamos de platos icónicos representativos no se pueden escapar en nogada, un clásico de la comida mexicana que nos habla de tradición y mezcla cultural.
Septiembre es el mes patrio y Elizondo tiene la receta tradicional, por lo que cualquier día es perfecto para degustarlos en sus sucursales:
Polanco.- Av. Ejército Nacional 963, Col. Irrigación Miguel Hidalgo
Satélite.- Fernando Leal Novelo 4, Cd. Satélite 53100, Naucalpan, Edo de México.
Del convento a la mesa
Este platillo incluye un chile poblano relleno de carne molida de res y puerco, mezclados con fruta: plátano, manzana, pera, durazno y bañados con una salsa de nuez.
Es de temporada y se sirve en verano y pare del otoño, porque la nuez de Castilla que es la variedad que se emplea en la nogada se cosecha en esa época, igual que la granada, otro ingrediente fundamental.
Sabías qué…
Cada año se realiza la tradicional Feria del Chile en Nogada en el municipio de Calpan, donde participan unas 60 cocineras tradicionales preparando de 40 a 50 mil chiles en nogada.
En este 2021 se cumplieron 200 años de este platillo, pues la historia relata que en 1821, año en el cual fue firmada el Acta de Independencia de México, las madres agustinas del Convento de Santa Mónica en Puebla.

Lo hicieron al saber que Agustín de Iturbide estaría en esa ciudad para celebrar su santo, el 28 de agosto, decidieron elaborar un platillo que representara los colores de la bandera del Ejército Trigarante.
Optaron por hacer unos chiles poblanos, los cuales asaron, pelaron y limpiaron para rellenarlos con un picadillo rico en ingredientes y sabores a base de carne de cerdo, jitomate, cebolla, ajo, frutas de temporada como la manzana, el durazno, plátano y la pera; nueces, almendras, piñones y otras especias.
Para cubrirlos, crearon una salsa a base de nueces de castilla frescas que molieron en metate con queso fresco y azúcar, para después agregar leche y un poco de vino jerez, procurando que tuviera una mezcla ni espesa ni aguada.
Después de capear los chiles, los acomodaron en platos grandes y bañaron en la salsa, adornándolo con granos de granada y hojas de perejil, logrando los colores de la bandera.