Un abrazo de oso navideño muy apapachador

Silvia Ojanguren

Uno de los juguetes más queridos por niños y adultos en el mundo son los osos de peluche, estrellas de libros, cuentos, series de televisión, películas y videojuegos y aventuras personales.

Para celebrarlos Ty, marca de muñecos de peluche, invita a conocer la historia de este compañero de incontables aventuras.

Salieron del bosque

Existe registro sobre que, en 1879, Margarete Steiff una mujer alemana que padecía poliomielitis se inspiró en un dibujo para fabricar un elefante de tela, que se convirtió en un juguete muy popular.

Después, la empresa Steiff GmBH vendería diseños de animales entre ellos osos y para 1902, los osos de peluche eran una sensación, entonces comenzaron a exportarlos a Estados Unidos.

También se cuenta que, en 1902, el presidente estadounidense Theodore Roosevelt hizo un viaje por las montañas y decidió proteger la vida de un oso indefenso.

La noticia fue ilustrada por Clifford Berryman, del Washington Post.

El dibujo inspiró a un vendedor de juguetes llamado Morris Michton a coser un muñeco muy particular, un curioso osito de felpa con botones como ojos.

Sin saberlo, Michton acababa de crear el rey de los juguetes, uno de los regalos más obsequiados en el mundo.

La prueba del tiempo

Es un hecho que con el tiempo, un oso de peluche ha inspirado a chicos y grandes a vivir increíbles momentos.

Actualmente, al caminar por las jugueterías podemos encontrar osos de peluche de diferentes tamaños, diversas texturas, colores e incluso olores.

Los peluches se han convertido en juguetes indispensables en la vida de los niños, además de acompañarlos en experiencias divertidas, pueden ser un objeto de apego que les brindan una sensación de acompañamiento, confianza y protección.

Juego y desarrollo

Los muñecos de peluche son el primer gran amigo de todo niño y se queda con ellos durante años siendo su compañero de aventuras, el confidente que lo acompaña a todos lados y con quien pasa muchos de los momentos más especiales de la vida.

En el mundo de la ciencia, las especialistas en psicología clínica para adolescentes y niños, Regina Ojeda, Erika Proal y Karla Hernández, mencionan:

Al lograr que los niños pequeños vean al oso tanto como un juguete como un compañero, es posible crear un vínculo natural y les será divertido compartir momentos con su amigo de peluche y al mismo tiempo, les ayudará en las etapas de crecimiento.

El muñeco puede ayudar como a hacer puente entre las actividades diarias y la hora de dormir, bajando gradualmente la actividad y controlando la ansiedad.

El oso puede ser modelo para trabajar ejercicios de respiración, que ayudan a conciliar con mayor facilidad el sueño.

La textura de un osito, así como su olor contribuyen a relajar a los pequeños.