Una historia de ciencia y compromiso

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En noviembre de 1846, el mecánico Carl Zeiss , de tenía treinta años abrió un pequeño taller y tienda en la ciudad alemana de Jena. Equipado con conocimientos teóricos y aprovechando sus contactos en campos de las ciencias naturales y las matemáticas en la Universidad de Jena, Zeiss estableció una base de clientes para ofrecer el servicio y producción de herramientas e instrumentos científicos, con su socio Ernst Abbe.

“Y así fue como empezó la formación de un consorcio, que bajo el cobijo de la Fundación Carl Zeiss, proporciona empleo a más de 35 mil empleados, mantiene presencia en casi 50 países, cuenta con 30 instalaciones de producción, 60 ubicaciones para ventas y servicio, y 27 centros dedicados a la investigación y desarrollo”, cuenta Matthias Metz.



El directivo del grupo alemán señaló que los fondos que recibe la Fundación Carl Zeiss, la cual posee el cien por ciento de participación en Grupo ZEISS, se utilizan para fines científicos y para contribuir a la mejora de la sociedad, a través de las cuatro ramas en que se divide: Tecnología para la Producción de Semiconductores, Investigación y Calidad industrial, Tecnología Médica y Mercados de Consumo.

Como especialista en los productos de consumo, Matthias Metz explicó que él se encarga del área del área de lentes y de las soluciones que ofrece ZEISS para mejorar la vista, como son los equipos para microcirugías, y aseguró que las micas de la marca se fabrican con alta tecnología, incluso desde México, en donde se ubica una de sus principales plantas de manufactura, en la ciudad de Tijuana.

Miguel González, director en México, destacó que la fundación Carl Zeiss, globalmente cumple con dos objetivos principales, invertir en ciencia y tecnología, al tiempo que destina recursos para concretar obras sociales.

“Por ejemplo, en el caso de la ceguera, invertimos en la mejora de la salud visual, con acciones específicas que llevamos a cabo, junto con la ONU, en países de África y Latinoamérica, así como en India, y estamos comprometidos en ofrecer soluciones para disminuir el astigmatismo infantil, incluso en otros países de Asia, por citar algunos casos”.

De esta forma, la empresa alemana apoya a las diferentes industrias que los utilizan, desde la fabricación de autos hasta cualquier otra aplicación. «Consideramos que será hasta finales del 2022 cuando las diferentes industrias que utilizan chips regularicen sus niveles de producción, pero de cualquier forma, nosotros seguimos mejorando nuestra tecnología y estamos preparados para seguir atendiendo las necesidades del sector industrial mundial», finalizó González.