Vivir y trabajar bien con diabetes es posible

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Silvia Ojanguren

Los centros del trabajo deben facilitar que una persona con diabetes cuide su salud, compromiso que fortalece al trabajador y la empresa, dice Marisol Olarra, líder de entrenamiento y educación en embecta.

La tarea comienza con la comprensión y la implementación de pausas flexibles, opciones de alimentación saludable y activación física, o creación de espacios cómodos y seguros para la aplicación de insulina.

Vivir mejor, la meta

Al avanzar en estas áreas mejora la adherencia al tratamiento, la seguridad y la productividad.

Esto importa porque el estrés relacionado con el trabajo puede impactar el control de la glucosa y el autocuidado en diabetes, ya que el cuerpo libera hormonas: cortisol y adrenalina, que elevan los niveles de glucosa en sangre.

Si este estrés se mantiene alto y/o constante, puede dificultar el control glucémico y aumentar el riesgo de descompensaciones.

José Alberto Alejandre Lara, presidente del Workplace Wellness Council, explica: “el estrés crónico puede afectar la motivación y la capacidad para mantener rutinas saludables”.

A menudo, dice, las presiones laborales se asocian con malos hábitos compensatorios, como saltarse comidas, dormir poco o recurrir a alimentos poco saludables, lo que incrementa aún más el descontrol metabólico.

Trabajo para mejorar

Existen recomendaciones, basadas en evidencia, para el autocontrol, monitoreo y adaptación del estilo de vida en el trabajo:

●     Fomentar pausas para medir glucosa, comer, tomarse un respiro, activarse físicamente o administrar medicamentos como la insulina. 

●     La posibilidad de medir la glucosa e inyectar insulina en cualquier área del trabajo o garantizar un lugar limpio y/o privado para hacerlo.

●     Facilitar acceso a opciones de alimentación saludable, evaluaciones de riesgo y actividades de bienestar (educación, activación física).

●     Contar con servicio médico capacitado y otros, como apoyo psicosocial profesional y/o educadores en diabetes de libre acceso.

●     Libertad de licencia para tratamiento, recuperación, evaluaciones médicas o capacitación.

●     Campañas de sensibilización sobre la diabetes para favorecer la inclusión y normalizar las adaptaciones razonables en turnos y procesos.

Alejandre Lara asegura que estas sencillas acciones logran reducir el ausentismo y favorecer la salud mental de las personas con enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes.

Alerta general

La psicóloga Erika Backhoff Allard mencional que se dan advertencias tempranas ante la sobrecarga emocional: fatiga constante o sensación de agotamiento mental; cambios en el apetito o en los patrones de sueño; dificultad para concentrarse o tomar decisiones.

Tras alarmas son irritabilidad, ansiedad o desmotivación; descuidados en el autocuidado como omitir mediciones de glucosa, comidas o dosis de medicamento.

La especialista recomienda:

●     Identificar y aceptar el estrés: reconocer las emociones ayuda a tomar acción a tiempo.

●     Practicar pausas activas o respiración profunda: reducen la respuesta fisiológica al estrés.

●     Mantener rutinas estables: horarios regulares para comer, dormir y monitorear la glucosa.

●     Buscar apoyo: conversar con el equipo de salud, colegas o familiares sobre lo que se siente.

●     Cuidar los pequeños hábitos: dormir bien, hidratarse, caminar unos minutos al día y evitar la multitarea excesiva.

Trabajo en equipo

embecta promueve iniciativas efectivas, materiales de sensibilización, apoyo a la salud que incluye educación y seguridad en los dispositivos de inyección.

Estas acciones alinean al sector privado con las recomendaciones globales de salud pública.

“El objetivo es fomentar que el trabajo deje de ser un obstáculo y se convierta en un espacio seguro que potencie la salud y la productividad de las personas con diabetes”, subraya Marisol Olarra.