Silvia Ojanguren
Es posible que si escuchas decir que al igual que los cimientos de un edificio, la piel está sostenida por un tejido ultra estructurado, te llegue la idea que se ha equivocado algo, pero no es así.
La realidad es que ese sistema existe y permite a la dermis resistir a las adversidades externas con flexibilidad y dinamismo.
Apuntes de ciencia
El caso es que la piel está constituida especialmente por fibras de colágeno, las cuales aportan firmeza y resistencia a la piel, y ácido hialurónico, un gel acuoso que rodea las fibras de la dermis, consolida la red cutánea y proporciona a la piel su forma y su aspecto acolchonado.
Pero no todo resiste el paso del tiempo y las fibras de colágeno disminuyen con los años, en tanto que el ácido hialurónico tiende a desaparecer.
Entonces la piel pierde progresivamente su estructura, su materia, se hunde. Aparecen arrugas marcadas y surcos profundos.
Todo mundo sabe que no hay nada que detenga el tiempo, que provoca debilitamiento del tejido cutáneo, pero lo que si se puede hacer es preservar la funcionalidad de los materiales que lo conforman, reforzar su estructura.
Arquitectura de la belleza
Al momento en que se ven por el rostro algunas imperfecciones, es tiempo de reforzar la arquitectura cutánea para que resista mucho más tiempo.
Antes de llega a tu tocador, las formulas que mejoran tu apariencias se crean en los laboratorios, donde se tiene que identificar el tamaño de molécula que porte la máxima actividad para reconstruir la dermis…
“Es esta la estrategia adoptada por los Laboratorios Dermatológicos Avène “para burlar el paso del tiempo con firmeza, retrasar la aparición de arrugas con surcos profundos y recuperar una piel lisa, tensa y luminosa”, nos cuentan expertos de la marca.