Vida Idea Segura
En Sueños olvidados y otros relatos Stefan Zweig (editado por Lectorum) se revelan algunas de las pasiones y conocimientos del emblemático autor de la cultura de Viena de principios de siglo pasado.

La obra revela que fue influido por teorías psicoanalíticas, sobre la idea que es iluminar “los sótanos, las cavidades de las raíces y las cloacas del corazón” donde pululan las verdaderas y peligrosas fieras de la pasión.
Los editores de Lectorum nos dicen que Sueños olvidados y otros relatos son pequeñas historias que exploran, con la narrativa característica de Zweig, los matices de las emociones, las ironías de la vida y la transformación de los sueños a lo largo del tiempo.
Hay en su escritura erotismo juvenil, relaciones de pareja, así como el papel emergente de la mujer, esos son algunos de los ejes de estos relatos.
En consonancia con sus palabras de que ningún sufrimiento es tan sagrado como el que no se expresa por pudor, Stefan Zweig da en Confusión de los sentimientos un tratamiento realmente avanzado a un tema maldito, el de la homosexualidad.
No sólo expone con notable sinceridad y humanidad la relación homoerótica entre un profesor y su alumno, sino que también esboza en el personaje de la mujer de este profesor un retrato moderno de mujer independiente e inteligente.

Este volumen recoge otra vertiente de Zweig, la que se deriva de la Primera Guerra Mundial y sus consecuencias, que marcaron profundamente al autor e hicieron que se abriera a nuevos temas y nuevos personajes; gentes sencillas y vapuleadas por la guerra y la inflación de los años veinte, como el entrañable personaje central de Mendel, el de los libros, o el no menos amable coleccionista imaginario y quijotesco de La colección invisible.
El intelectual era hijo de un acomodado industrial, nació en Viena en 1881. Durante la Primera Guerra Mundial se exilió a Zúrich.
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial buscó refugio en América y finalmente se estableció en Brasil, donde desesperado por el giro que tomaba la guerra y convencido de la definitiva destrucción del ámbito cultural europeo, se quitó la vida en 1942 en compañía de su segunda mujer.