La nueva era del hierro fundido en la cocina

Silvia Ojanguren

El hierro colado era usado desde la época de los romanos para elaborar utensilios de cocina y Le Creuset lo transforma en piezas de arte y sobre todo de gran importancia en la cocina, como baterías y utensilios de muchos tipos.

Algunas de sus virtudes son absorción y retención del calor. Su extrema durabilidad lo convierten en un clásico de todas las cocinas.

A diferencia de otros fabricantes, la marca utiliza moldes de arena para cada pieza, se incorpora el metal en estado líquido para darle forma y se solidifique.

La historia de Le Creuset pasa por lograr un acabado espectacular utilizando los mejores materiales y manteniendo el toque artesanal. Su sello es que son unos diferentes a otros, no hay dos iguales.

La cocotte en la historia

El proceso de fabricación de las famosas cocottes hacen que forme parte de un pilar en la hisotoria de Le Creuset. Es un proceso fascinante.

Para poder producir ollas y cacerolas fabrica dos moldes de arena deben ser construidos para cada unidad. Uno para interior de la pieza y el otro para el exterior dejando un pequeño grosor entre ambos por donde se deslizará el metal en estado líquido.

Una vez el metal está frío estos moldes se rompen para dejar la pieza de hierro fundido con la forma predefinida. Una vez realizada la pieza central, se pasa al proceso de pulido y esmaltado bajo la estricta supervisión manual, se someten a un test de calidad del producto.

Se trata de conseguir una superficie suave y uniforme sobre toda la pieza. Limpiarla de cualquier impureza y prepararla para la fase final, que consiste en el esmaltado de color.

El esmalte vitrificado

Una vez vertido y solidificado el metal a altas temperaturas, este molde de arena se rompe, dejando la forma de la coccote confeccionada y lista para el proceso manual de pulido y esmaltado. En una primera instancia un operario pule suavemente las superficies interior y exterior dejándola libre de cualquier impureza y logrando una superficie uniforme, lista para ser vitrificada.

La historia de Le Creuset dice que cada pieza de hierro fundido debe recibir dos capas de esmalte. La primer capa es la interior, realizada a una temperatura de 840ºC y es transparente. Su finalidad es la de iniciar el proceso de esmaltado volviéndose uniforme en contacto directo con el hierro fundido.

La segunda capa, de color, se aplica tanto por el interior como por el exterior inyectando aire seco produciendo una vitrificación extremadamente durable, higiénica y resistente a los golpes.