UNA HISTORIA CON MUCHAS LETRAS

UNA HISTORIA CON MUCHAS LETRAS

Antonio Ávila

Las primeras letras del proyecto de Librerías Gandhi las escribió Mauricio Achar, quien creía que gran parte de los problemas de este país están asociados a la falta de lectura y educación. Por ello puso en manos de los lectores los libros, que podían ser tomados directamente de los estantes y hojeados.

Espacios abiertos a la cultura, las Librerías Gandhi incluyeron desde sus orígenes galerías y café. En junio de 1971, Achar fundó la primera de 25 librerías Gandhi en el sur de la ciudad de México.



En esos días el país transitaba “en un ambiente de crispación política y de pesadumbre nacional, ese pequeño local abría una ventana de luz para la literatura, el teatro y la música, que siempre que se acompañan con una buena taza de café y un cigarrillo se vuelven más placenteros”, comentó en una ocasión su fundador.

De la historia que se escribe en las Librerías Gandhi, escritor y caricaturista Rius (Eduardo del Río) reseñó sus peripecias en las librerías en la ciudad de México de su juventud, a las cuales llegaba uno preguntando:
“¿Tiene El llano en llamas, de Juan Rulfo? y allá iba el empleado, como en botica, a buscar el volumen solicitado. Si lo encontraba, lo lanzaba sobre el mostrador murmurando el precio entre dientes e indicaba al comprador que pagara en caja, para atender de inmediato a otro cliente”.

Pocas experiencias se comparan a aquella de llegar a una librería grande y bien surtida para perderse en sus pasillos, recorriendo estantes, tomando libros de aquí y allá, leyendo cuartas de forros, esto, logro que Librerías Gandhi se convirtiera en el referente obligado, “El lugar donde están todos los libros”.

Gandhi se convirtió en punto de encuentro para escritores, editores, universitarios y jóvenes en general, que acudían a esa inusual librería donde los libros se apilaban a ras del suelo y podían abrirse para hojearse, o sobre algunas mesas coronadas por dos palabras que emocionan a los apasionados de la lectura: “Descuentos” y “Oportunidades”.

El incremento en el número de librerías fue todo un éxito, en poco tiempo, Achar cumple su gran sueño, llevar el concepto de librería Gandhi a muchos lugares de México.
Y recordaba: “En una ocasión detuvieron a un muchacho robándose un libro, y le pregunté: “¿Por qué estás robando?” El ladrón me contestó: “Estudio en la universidad y no tengo para pagar los libros…
Entonces, le dije muy serio: “Llévatelos, nada más te voy a pedir un favor: cuando acabes la carrera me traes el título… Dos años después, un cuate entra a la librería y pide hablar conmigo. Para sorpresa de quienes estaban en la oficina en ese momento, el hombre me entregó su título universitario. Aún lo conservo en mi oficina”.