Silvia Ojanguren

Las tradiciones de la cocina mexicana son incontables y entre ellas destaca la del caldo tlalpeño, que ahora que bajan las temperaturas es ideal para deleitar al paladar y calentar la convivencia familiar.
Para celebrar su sabor e historia, Vips impulsa el Día del Caldo Tlalpeño (14 de octubre) desde la iniciativa presentada por la marca 2025 para reconocer la importancia de esta receta en la mesa de las familias mexicanas.
Sabor y cultura culinaria
La historia de este platillo se liga a tradiciones de la capital del país y el caldo tlalpeño es sin lugar a dudas uno de los más reconocidos.
Su origen se pierde entre historia, leyendas y tradición, rodeado de relatos que relacionan su nacimiento con Tlalpan en el sur de la Ciudad de México.
La historiadora Teresa Suárez rememora que una de las versiones más difundidas sitúa su creación en el siglo XIX, durante la época en la cual el presiente Antonio López de Santa Anna, frecuentaba la zona y tenía una casa de descanso.

La leyenda dice que después de una noche de fiesta, el mandatario solicitó a su cocinera un caldo que le ayudara a recuperarse de la cruda.
La mujer le preparó una mezcla de pollo, verduras y chile, cuya combinación de sabores dio origen al platillo que se conoce como caldo tlalpeño.
Pero hay otra versión que ubica sus antecedentes en la antigua estación de tranvías de San Agustín de las Cuevas, nombre con el que se conocía Tlalpan antes de 1827.
Así que en la década de 1920, dice este dicho, una vendedora conocida como doña Panchita ofrecía un caldo de pollo acompañado de tortillas, aguacate y queso.
Lo mejor es el sabor
Es cierto que no existe algo definitivo sobre quién creó la receta y ambas narraciones reflejan el vínculo del platillo con la vida cotidiana y la tradición culinaria de Tlalpan.
Su nombre, además, remite al pueblo reconocido como uno referente histórico de la cocina tradicional capitalina.
Receta para chuparse los dedos

El caldo tlalpeño combina ingredientes que aportan texturas y sabores.
Los más distinguidos son el pollo, garbanzos, zanahoria, calabaza, ajo, cebolla y chile chipotle, que leda su característico toque ahumado y picante.
Según la receta y las costumbres de cada cocina, puede servirse con aguacate, queso, limón y epazote, ingredientes que enriquecen su sabor y permiten adaptar la preparación al gusto de cada región o familia.
Más allá de sus variaciones, este caldo representa una expresión de la cocina mexicana en la que los ingredientes cotidianos se combinan para crear una preparación reconfortante, nutritiva y asociada con la convivencia familiar.
Su presencia en fondas, mercados y restaurantes ha contribuido a mantener vigente una receta que pasó de las cocinas locales a convertirse en uno de los platillos emblemáticos de la Ciudad de México.
Un lugar especial
Con más de seis décadas de presencia en México, Vips impulsa la celebración de este clásico, porque busca mantener vigentes las recetas tradicionales que forman parte de su oferta gastronómica.

Actualmente, la cadena cuenta con más de 230 restaurantes y más de 7 mil colaboradores.
Este platillo es muy popular, como cuenta Edgar Salgado, director general de Vips:
En el último año el restaurante vendió más de 1.5 millones de caldos tlalpeños en sus restaurantes del país.
“Nos emociona continuar impulsando el 14 de octubre como una fecha para reconocer al Caldo Tlalpeño y compartir con más personas la historia y tradición que hay detrás de este platillo.
“Este año llevamos la celebración a su lugar de origen, Tlalpan, comprometidos con enaltecer y preservar nuestras tradiciones y a hacer sentir a nuestros invitados igual que en casa”, señaló Salgado.
Como parte de la conmemoración, la cadena ofrece su versión grande de caldo tlalpeño a un precio especial de 89 pesos, del 12 al 18 de octubre de 2026.
La idea se suma a la presencia de otros platillos tradicionales en el menú de la cadena, como los molletes, las enchiladas suizas y las enfrijoladas, recetas que forman parte de su propuesta en la cocina familiar.
La historia del caldo tlalpeño muestra cómo una preparación puede trascender generaciones y convertirse en parte de la identidad gastronómica de una ciudad.