UN MENÚ DE MUCHA ALTURA

UN MENÚ DE MUCHA ALTURA

Antonio Ávila

Los viajes de larga duración son un reto para quienes se encargan de la alimentación de la tripulación y pasajero, campo en el que desde hace más de 5 años Nestlé Research trabaja con el equipo de Solar Impulse en el desarrollo de comidas ricas y nutritivas.

La tarea tiene como punto de partida que deben mantenerse ante cualquier tipo de desafío, como variaciones de temperatura y condiciones climáticas adversas que se presentan durante la gran aventura de la nave solar que vuela alrededor del mundo.



La preparación de los menús han significado un desafío para el equipo de expertos, ya que al estar a mayor altura el cuerpo humano necesita más energía por lo que la composición nutrimental de cada comida y aperitivo debe ser la indicada para los cambios de altitud y temperatura de modo que el rendimiento de los pilotos sea el mejor posible. Además, los menús están diseñados para que los pilotos preparen y consuman la comida fácilmente mientras están encerrados en la cabina o incluso llevando máscaras de oxígeno.

“Al trabajar en estrecha colaboración con el equipo de Investigación de Nestlé, mantenemos la confianza en que vamos a tener la energía y el desempeño necesarios para alcanzar nuestras metas, mientras somos llevados a nuestro límite físico”, dijo Bertrand Piccard, iniciador, presidente y piloto del Solar Impulse.

Solar Impulse es un viaje que recuerda de alguna forma el legendario vuelo de Charles Lindbergh sobre el Océano Atlántico en 1927. Mucho ha cambiado en los últimos 90 años desde aquella proeza, no solo en la forma que están propulsados los aviones, sino también en el modo en el que los pilotos cuidan su salud durante estos largos vuelos sin interrupciones.