Antonio Ávila
El sabor del chocolate puede ser diferentes, ya que lo hay de muchos tipos y calidades, pero sin duda se trata de un producto que a todo mundo brinda placer, ya sea en una barra de preparado con leche, el amargo o el que combina otros granos o frutos. Pero no se queda allí, es delicioso en comidas y aderezos, además que es empleado en recetas de bellas e incluso en obras de arte o juguetes comestibles.
En fin que es un producto que ha trascendido muchas fronteras y dado lugar a MUCHO Mundo Chocolate, el primer museo del chocolate en la Ciudad de México, es una fundación que busca enaltecer la aportación mexicana del chocolate al mundo, promover manifestaciones artísticas, culturales y gastronómicas en torno a este tema, y comunicar su importancia histórica al público.
Su sede hace honor a la tradición, es una preciosa casonaa de 1909 localizada en la Colonia Juárez, Milán esquina Roma. Su fachada y su interior fueron restaurados. Esa es la casa de MUCHO Mundo Chocolate, donde se reúnen tradición y difusión de un producto originalmente mexicano, el Xocolatl.
Al entrar a MUCHO se abre una ventana a un variado universo que da gusto a la vista, el gusto, el olfato y el tacto, que vuelven son protagonistas de esta deliciosa experiencia. Recorrer sus salas es un paseo por la armonía y el buen gusto de otras épocas, combinado con importantes expresiones
de arte contemporáneo.
Una probadita achocolatada
En la Academia del Chocolate, el MUCHO ofrece talleres, cursos, catas, y conferencias en torno al cacao y el chocolate, impartidos por expertos en la materia. La Academia busca motivar la investigación y experimentación del chocolate, desde plataformas profesionales y en un ambiente multidisciplinario.
La Galería del Chocolate es un salón elegante y amplio, recinto de diversas actividades académicas, educativas, gastronómicas y sociales, como simposios, presentaciones de libros, conciertos y catas de chocolate.
Para no irse con las manos vacías, MUCHO tiene una deliciosa tienda con todo tipos de chocolates y productos de diseño, y una acogedora chocolatería donde se pueden saborear postres y bebidas a base de cacao y chocolate.
Para los grupos de niños, jóvenes y adultos, el museo ofrece visitas guiadas, que combinan una amplia gama de temas en torno al chocolate y el cacao, y culminan con una cata de chocolate y talleres de actividades relacionados con el tema.
El visitante puede experimentar el placer de escuchar la historia del chocolate, como quien escucha un cuento: dejándose llevar por la narración y admirando objetos sencillos y bellos, fotografías, grabados, recorriendo los amables salones sin prisas.
En definitiva: un lugar rescatado de la tiranía del tiempo con mucho amor puesto en los detalles, una atención amable y un concepto original que tiene que ver con el rescate, no solo del chocolate como producto original mexicano, sino de una filosofía del culto a la elegancia del espíritu y de las cosas.